martes, 8 de junio de 2010

ARTICULO CIENTIFICO - SEXUALIDAD


Se realiza cambio de sexo en niño, a partir de siete años"
El tratamiento es reversible por si se cambia de opinión
lidia ruiz condado
Norman Spack, pediatra norteamericano, ha abierto una clínica para cambiar de sexo a niños a partir de siete años dentro del prestigioso Hospital Infantil de Boston. Mediante un tratamiento que consiste en dar pequeños medicamentos, se consigue un retraso en la pubertad. Pero, ¿un niño sabe de verdad si quiere ser chico o chica? Se abre el debate.
En un principio, todo aquel niño que quiera cambiar de sexo debe ser evaluado por varios especialistas y después someterse a un tratamiento con medicamentos para retrasar la pubertad. Esto es reversible por si más adelante el niño cambia de opinión. De no ser así seguirá con un tratamiento de hormonas que ya es irreversible y que, a largo plazo, genera la infertilidad.
Este pediatra justifica el cambio de sexo en niños diciendo que es la mejor solución para proteger a los niños que tienen clara su identidad sexual pero que han nacido en un cuerpo equivocado. Según este especialista, en muchas ocasiones les lleva a "autolesionarse e incluso al suicidio".
Spack asegura además que "lo que sé es que cuando veo casos de estos preadolescentes, se han estado poniendo durante años la ropa interior del sexo contrario. Estos niños son, con casi total seguridad, transexuales". ¿Un niño por jugar con una muñeca o una niña con un camión ya van a ser por sí transexuales? La polémica está servida.
Para Eliseth, portavoz del Colectivo de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales de Madrid (COGAM), se puede considerar que hay transexualidad en los niños y que "es importante que la sociedad lo tenga en cuenta". Además ella es un claro caso ya que se ha sentido "una mujer desde muy pequeña". En el otro extremo se encuentra el sector médico que asegura que "no hay niños transexuales" y que de hecho "no tienen derecho legal a decidir sobre ellos".
Concepción es una madre de un chico que ha cambiado de sexo y ha entrado en directo en 'El programa de Ana Rosa. Ella desde que su hija tenía tres años ya sabía que no iba a ser una mujer. Su niña quería ser un chico. Los primeros síntomas fueron que quería tener el pelo corto, se ponía pantalones debajo de la falda del uniforme o pedía para Reyes un balón o un camión. Ya cuando cumplió 18 años le dijo que si seguía en ese cuerpo se quitaba la vida, entonces se sometió a la operación de cambio de sexo. Concepción ve "muy correcto" la creación de la clínica de Boston ya que "hay que tratar este tema con cuidado, respeto y mirando la felicidad de los niños".
REFERENCIA: TRASTORNOS DE LA IDENTIDAD SEXUAL
En este trastorno lo fundamental es la incongruencia entre el sexo anatómico y la identidad sexual.
La identidad sexual es la conciencia de "ser un hombre" o "ser una mujer". Es el correlato intrapsíquico del rol sexual, que puede ser definido, a su vez, como todo aquello que el individuo dice o hace para demostrar a los otros y a sí mismo que inviste la condición de niño u hombre, de niña o mujer, respectivamente.
La CIE 10 considera tres trastornos diferentes en este grupo: el trastorno de la identidad sexual en la infancia, el travestismo no fetichista y el transexualismo. En cambio, en el DSM-IV, estas tres entidades están reunidas en una misma categoría denominada trastorno de la identidad sexual.
1.1 Trastorno de la Identidad Sexual. Para este diagnóstico se requiere cuatro subgrupos de criterios:
Criterio A.- Debe evidenciarse que el individuo se identifica de un modo intenso y persistente con el otro sexo.
En los niños, el trastorno se manifiesta por cuatro o más de los siguientes rasgos:
a) Deseos repetidos de ser, o insistencia en que uno es, del otro sexo.
b) En las niñas, insistencia en ponerse solamente ropa masculina; en los niños, preferencia por vestirse con ropa de niña o mujer.
c) Preferencia intensa y persistente por el papel del otro sexo o fantasías recurrentes de pertenecer al otro sexo.
d) Atracción intensa de participar en los juegos y pasatiempos propios del otro sexo.
e) Marcada preferencia por compañías del otro sexo.
En los adolescentes y adultos, el trastorno se manifiesta por síntomas tales como:
a) Un deseo intenso de pertenecer al otro sexo, lo que se revela por un afán de adoptar el rol del otro sexo o de adquirir su aspecto físico, mediante tratamiento hormonal o quirúrgico.
b) Un deseo firme de ser considerado como del otro sexo, para lo cual adoptan el comportamiento, la vestimenta y los movimientos contrarios a su sexo anatómico.
c) Un deseo de vivir o ser tratado como si fuese del otro sexo.
d) La convicción de que ellos experimentan las reacciones y las sensaciones propias del otro sexo.
Criterio B.- Deben existir pruebas de malestar persistente por el sexo asignado o un sentimiento de inadecuación en el desempeño del rol sexual. En los niños este malestar se pone en evidencia merced a los siguientes rasgos:
En los varones, sentimientos de que el pene o los testículos son horribles o van a desaparecer; que sería mejor no tener pene; o sentimientos de rechazo a los juguetes, juegos y actividades propios de los niños.
En las niñas, rechazo a orinar en posición sentada; sentimientos de tener o presentar en el futuro un pene; el anhelo de no querer poseer senos ni tener la menstruación; aversión hacia la ropa femenina.
Criterio C.- Este diagnóstico no se hará si el sujeto presenta simultáneamente una enfermedad intersexual (por ejemplo, el síndrome de insensibilidad a los andrógenos o una hiperplasia suprarrenal congénita).
Criterio D.- El trastorno debe producir un sentimiento de malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de su actividad.
En función de la edad del individuo, el diagnóstico será clasificado como trastorno de la identidad sexual en niños, o trastorno de la identidad sexual en adolescentes o adultos. Y, en el caso de individuos sexualmente maduros, especificar si son atraídos sexualmente por hombres, por mujeres, por ambos o por ninguno.
Síntomas y trastornos asociados. Muchos pacientes con este trastorno se aíslan socialmente, experimentan una merma de su autoestima y pueden presentar síntomas de ansiedad y depresión. Algunos de ellos se dedican a la prostitución, exponiéndose a diversos riesgos, principalmente a contraer el SIDA. Son también frecuentes los intentos de suicidio y los trastornos por abuso de sustancias psicoactivas.
Curso y pronóstico. Este trastorno es muy raro, siendo más frecuente en hombres que en mujeres. El problema se inicia casi siempre en la infancia, se mantiene en secreto por años y se hace evidente al final de la adolescencia o en los comienzos de la vida adulta. El 75% de los muchachos que muestran síntomas de travestismo empezó el trastorno antes de los cuatro años. En ambos sexos, la homosexualidad se desarrolla entre el 30 y el 60% de todos los casos. El transexualismo –caracterizado por el deseo de reasignación quirúrgica del sexo– se da en el 10% de los casos aproximadamente.
Tratamiento.
El tratamiento de este trastorno es difícil y pocas veces se ve coronado por el éxito si es que la meta es que la persona afectada reasuma su identidad y el rol sexual que le corresponde. Sin embargo, se puede aliviar los síntomas concomitantes y ayudar a los pacientes a que se sientan mejor con el rol sexual que adopten. Los diferentes afrontes psicoterapéuticos: psicodinámico, cognitivo-conductual, familiar sistémico, entre otros, pueden ser útiles. Igualmente, en función de cada caso, se emplearán la psicofarmacoterapia, el tratamiento hormonal y la reasignación quirúrgica. En lo referente a esta última, en pacientes cuidadosamente seleccionados y preparados, los resultados satisfactorios oscilan entre el 70 y el 80% (Kaplan, H., 1994) a pesar de lo cual sigue siendo una medida controvertida.
1.2. Trastorno de la identidad sexual no especificado. El DSM-IV incluye esta categoría para aquellos casos que no han podido ser clasificados como un trastorno de la identidad sexual específico. Ejemplos:
a) Enfermedades intersexuales (por ejemplo, el síndrome de insensibilidad a los andrógenos) y disforia sexual concomitante.
b) Conducta travestista transitoria relacionada con el estrés.
c) Preocupación continúa por la castración o la penectomía, sin deseo de adquirir las características sexuales del otro sexo.

2. PARAFILIAS
Las parafilias, antiguamente denominadas desviaciones o perversiones sexuales -términos dejados de lado por su connotación peyorativa- se definen por que la imaginación o los actos inusuales o extravagantes son necesarios para la excitación sexual. Tales imágenes o actos, que tienden a ser insistentes e involuntariamente repetitivos, implican:
a) La preferencia por el uso de objetos sexuales no humanos para alcanzar la excitación sexual.
b) Actividad sexual repetitiva con personas, pero en la que se da sufrimiento o humillación real, no simulada.
c) Actividad sexual repetitiva con niños o personas que no consienten.
Dado que una cierta imaginación parafílica forma parte de la conducta sexual normal, sólo ingresan en la categoría de parafílicos aquellos que la requieran como condición indispensable para obtener la excitación sexual. Por otro lado, en la medida que muchos de estos trastornos implican el no consentimiento de la pareja, ellos pueden, frecuentemente, asociarse a problemas legales y sociales.
Por lo general, los parafílicos no experimentan su conducta como patológica, considerando que su problema es la "incomprensión" de los demás. Otros experimentan sentimientos de vergüenza y culpa y presentan sintomatología ansiosa y depresiva asociada. A menudo los parafílicos presentan disfunciones psicosexuales y es frecuente hallar entre ellos marcada inmadurez emocional. Son también comunes los problemas conyugales, de adaptación social y aquellos de naturaleza legal. El exhibicionismo representa un tercio de todos los delitos sexuales denunciados, seguido por la paidofilia.
El DSM-IV considera ocho parafilias, más una categoría residual. Veamos en qué consisten:
2.1. Exhibicionismo. La sintomatología esencial de este trastorno consiste en necesidades sexuales y fantasías sexualmente excitantes, intensas y recurrentes de por lo menos seis meses de duración, ligadas a la exposición de los propios genitales a una persona extraña, sin que se pretenda luego tener relaciones sexuales con el desconocido, aunque muchas veces el exhibicionista se masturba al tiempo que se muestra (o cuando se imagina que se expone). Este trastorno se presenta, aparentemente, sólo en hombres y las víctimas son mujeres y niños. Las consecuencias médico legales de esta conducta son frecuentes y no son pocos los arrestos por tal causa.
2.2. Fetichismo. Lo esencial de este trastorno consiste en el uso de objetos no vivientes (fetiches) como método preferido, a veces exclusivo, para conseguir excitación sexual. Los fetiches tienden a ser artículos de vestir (ropa interior femenina, zapatos) o, menos frecuentemente, partes del cuerpo humano (por ejemplo, cabellos). Se excluyen aquellos objetos diseñados especialmente con fines de provocar la excitación sexual, como el caso de los vibradores.
2.3. Frotteurismo. Lo esencial de este trastorno consiste en intensas necesidades sexuales recurrentes, así como fantasías sexualmente excitantes, que implican el contacto y el roce con una persona desconocida que no consiente. Es el contacto y no la naturaleza coercitiva del acto lo que resulta excitante para el individuo.
2.4. Paidofilia. Lo distintivo de esta alteración es que el individuo, durante un período de por lo menos seis meses, experimenta necesidades sexuales intensas y recurrentes así como fantasías sexualmente excitantes que implican actividad sexual con niños pre-púberes (generalmente de 13 años o menos). La edad del paciente se sitúa arbitrariamente en 16 años o más y debe ser por lo menos cinco años mayor que el niño.
Debe especificarse si el paciente se siente atraído por el sexo masculino, el femenino o ambos; si el trastorno está limitado al incesto o si se trata, o no, del tipo exclusivo, es decir únicamente atraído por niños, o del tipo no exclusivo.
El trastorno empieza por lo general en la adolescencia. Frecuentemente son los varones de 30 a 40 años de edad los que prefieren la actividad sexual con niños del sexo opuesto. La atracción hacia las niñas parece dos veces más frecuente que la atracción hacia los niños. Cerca del 11% de los paidofílicos son extraños para sus víctimas, mientras que en un 15% se trata de relaciones incestuosas.
2.5. Masoquismo Sexual. El masoquista consigue la excitación sexual a través del sufrimiento, es decir, siendo humillado, golpeado o atormentado de cualquier manera. El diagnóstico debe hacerse cuando el individuo realiza actos -hechos reales, no simulados- que impliquen sufrimiento y no solamente cuando se entrega a fantasías de tal género.
2.6. Sadismo Sexual
Lo esencial aquí es la imposición de sufrimiento físico o mental –real, no simu- lado – a otra persona con el propósito de obtener la excitación sexual. La pareja del sujeto sádico puede consentir o no este trato. En el segundo caso, la actividad sádica puede determinar problemas legales. En casos severos los sujetos llegan a violar, torturar o matar a sus víctimas.
2.7. Voyeurismo. Llamada también escoptofilia, se caracteriza por la observación repetida y subrepticia a gente que está desnuda, desvistiéndose o realizando el coito, pero sin que el voyeur busque ningún tipo de contacto sexual con la gente observada. Esta conducta constituye el método preferido y en los casos más graves, exclusivo, para conseguir la excitación sexual. A menudo el individuo se masturba durante el acto o poco tiempo después, pero no busca tener relaciones sexuales con las personas observadas.
2.8. Fetichismo travestista. Este trastorno implica necesidades sexuales y fantasías sexualmente excitantes, intensas y recurrentes, de por lo menos seis meses de duración, que involucran el uso de vestimentas del sexo opuesto (en un varón heterosexual). El sujeto con este trastorno no desea cambiar de sexo. Debe especificarse: con disforia sexual, si la persona no se siente bien con su identidad o su rol sexual.
2.9. Parafilias no especificadas (o atípicas). Estas alteraciones no cumplen los criterios para cualquiera de las categorías específicas citadas. Ejemplos: escatología telefónica (llamadas obscenas) necrofilia (cadáveres) parcialismo (atención centrada exclusivamente en una parte del cuerpo) zoofilia (animales) coprofilia (heces) klismafilia (enemas) urofilia (orina).
Trastornos sexuales no especificados. Esta categoría incluye perturbaciones de la sexualidad que no pueden considerarse parafilias ni disfunciones sexuales. Tales alteraciones son ya sea poco frecuentes, escasamente estudiadas, difícilmente clasificables o no descritas claramente en el DSM-IV. Ejemplos: disforia post coital, problemas de pareja, matrimonio no consumado, donjuanismo, ninfomanía y el persistente y acentuado malestar acerca de la orientación sexual.





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